miércoles, 19 de noviembre de 2014

Difundimos. Acción global por Ayotzinapa

Difundimos.

El grupo Uruguay por Ayotzinapa convoca a sumarse a la acción global del 20 de noviembre a las 19:00 horas en  Plaza Libertad. por los estudiantes asesinados y los 43 desaparecidos en la masacre de Iguala. 
En esta fecha tan simbólica, el inicio de la Revolución Mexicana de 1910, reivindicamos los postulados de  justicia social,igualdad,democracia, propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras, víctimas de la oligarquía y el latifundismo.
La misma lucha que los estudiantes de Ayotzinapa mantienen a través de su proyecto de educación popular para lo más pobres y olvidados de México.
Por eso los criminalizan,los persiguen y lo asesinan.
Demostremos nuestra rabia e indignación TODXS VESTIDO DE NEGRO, con velas, carteles, imágenes manifestación artística, para decirle a todo México ¡No están solos! 
¡Vivos se los llevaron ,vivos los queremos!


miércoles, 12 de noviembre de 2014

México, otra vez la tragedia del terrorismo de Estado

Para los uruguayos, como para los sureños en general, México es un país admirable y entrañable. Admirable por su geografía, su belleza, su historia, su literatura, sus artistas, sus universidades, su cultura ancestral, etc. Entrañable por la valentía y humildad de su pueblo, por la dignidad y fraternidad con que supo dar cobijo, en el pasado próximo, a tantos perseguidos por las dictaduras del sur, con la misma generosidad con que antes amparó a revolucionarios rusos y a republicanos españoles. Por eso cuando nos enteramos de los 6 asesinatos y de las 43 desapariciones de los estudiantes de Ayotzinapa en Iguala (Edo. de Guerrero) y poco antes de la masacre de 22 jóvenes en Tlatlaya por el Ejército, nos quedamos perplejos, preguntándonos cómo pueden pasar estas cosas en México.

Sucede que, como en tantas otras cuestiones, no recibimos por la gran prensa la información veraz, contextualizada y completa de las cosas. En efecto, desde hace mucho tiempo hay “otro México” que internacionalmente queda oculto tras la fachada de país moderno, civilizado, republicano y democrático de la que goza en el exterior esa nación.

En las décadas de los 60 y 70 del S XX, el Estado mexicano descargó sobre sus ciudadanos una represión impune que se conoció como la guerra sucia. A este período corresponden las masacres de Tlatelolco (1968) y de Corpus Christi (1971), la existencia de cientos de desaparecidos y el aniquilamiento de gran parte de la izquierda. Los sucesivos gobiernos posteriores, lejos de rectificar y asegurar la vida y la libertad de los mexicanos y la no reiteración de los crímenes, no investigaron y garantizaron la impunidad de los criminales. Dedicados a su enriquecimiento, cayendo en corrupción y propiciándola, con crímenes a su haber tanto de dirigentes políticos (Luis Donaldo Colosio, marzo/94; José Ruiz Massieu, sept./94) como de masacres, sobre todo de campesinos (Wolonchán, 1980; Aguas Blancas 1995; Acteal, 1997; El Charco, 1998; Atenco, 2006;  Chincultik, 2008), constituyeron el puente de continuidad entre aquella guerra sucia con la guerra contra el narcotráfico comenzada en el sexenio de Felipe Calderón (2006-12).

En 2005, México firma con EEUU y Canadá la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) en la que junto con acuerdos económicos hay una agenda de seguridad, esencialmente para combatir “el terrorismo y la criminalidad”. Con este antecedente, en 2007, Bush y Calderón, acuerdan la Iniciativa Mérida para el combate del narcotráfico y el crimen organizado. Con esto EEUU logra establecer una presencia e injerencia militar sin precedentes dentro de México y sustituir de hecho la “línea fronteriza” por un “área fronteriza” (o zona de seguridad) que ocupa todo su territorio, en la que manda a través de asesores y agencias, donde pone dinero y algunos equipos militares y armas (los otros se los vende). Los costos propios de cualquier terreno de guerra: humanos (incluyendo los “daños colaterales”), sociales, políticos, etc. los pone México.

Ahora bien, ¿ésta estrategia de guerra ha sido eficaz para combatir el narcotráfico? No, sus resultados son un espectacular fracaso. Así lo han dicho, entre otros, militares, expertos, presidentes latinoamericanos… ¿Qué costo humano ha tenido? Durante los 6 años de presidencia de Calderón se estima (ni siquiera se hace un registro acabado de las víctimas) que murieron en el entorno de las 80.000 personas y desaparecieron unas 20.000. A la vista está que el gobierno de Peña Nieto es –aunque diga lo contrario- su continuidad. No es casual que el Gral. Oscar Naranjo, ex Director de la Policía Nacional de Colombia, sea su asesor. El incremento constante de asesinatos, torturados y desaparecidos, lo prueba. Ya las cifras rondan los 120.000 muertos y los 30.000 desaparecidos.

Entonces, ante tan costoso fracaso, ¿por qué se persiste en esta estrategia? Simplemente porque su finalidad antinarcotráfico es una gigantesca patraña. La militarización de México, que incluye la participación de la policía, de paramilitares, de agencias de seguridad privadas, tiene como verdaderos objetivos proteger los intereses estadounidenses y controlar a México y Centroamérica, por consiguiente preservar “la seguridad” de EEUU de un eventual gobierno popular, adverso a sus intereses, díscolo,  en sus propias narices o en sus cercanías.

Los 43 estudiantes de magisterio rural de la Escuela de Ayotzinapa, la mayoría entre 18 y 21 años, son hijos de hogares humildes que estudiaban para educadores de las poblaciones campesinas aisladas y olvidadas, de los desposeídos, en un México profundo. Una tarea que honra a cualquier persona y que merecería el apoyo de todo gobierno de bien. ¿Por qué los desaparecieron? Tal vez por la misma razón por la que se ahoga con presupuestos insuficientes este tipo de Escuelas con asiento en los Estados más pobres de México.

El viernes 7, el Procurador General, en conferencia de prensa, comunicó que los estudiantes habían sido asesinados; que la policía que los había detenido los entregó a la delincuencia para que los mataran; que estos los mataron y quemaron los cuerpos, después trozaron los restos calcinados y los arrojaron al río. Tratarán de que se pueda hacer el ADN de estos trocitos para hallar la correspondencia con los de los muchachos. Nada dijo sobre la omisión del Estado, cuando se denunciaba a esas bandas criminales y su complicidad con las autoridades en crímenes anteriores... tampoco de las fosas clandestinas que aparecen por doquier.

¿En que se basa todo esta “explicación”? En las declaraciones de tres sicarios de la banda delincuencial a la que se le habría encomendado la tarea de asesinarlos y desaparecer sus restos. Los familiares no la aceptan.

En efecto, desde que desaparecieron los muchachos, el Estado no hizo más que señalar fosas y ofrecer dinero a los familiares para cerrar de una vez el caso.

¿No sabe, el Estado, que las muertes hay que certificarlas con evidencias?

¿Creerá el Procurador que se le va a creer a autoridades desprestigiadas, ligadas al crimen y a la corrupción, sin que muestren pruebas científicas, inobjetables, de lo que afirman? ¿No será que pretende echar un balde de agua fría sobre los reclamos por la vida?

Es que este “otro México” que nos revelan estos horrores, es trágico. Es un México incapaz de preservar  y garantizar la vida (ni digamos de mejorarla), los derechos y las libertades de la población; que abdicó de la republicana separación e independencia de los poderes; que es prisionero de una rosca de militarismo, corrupción, política e impunidad conformada a lo largo de décadas, capaz de amañar elecciones y presentarse como una democracia consolidada; capaz, también, de manipular las autorías de los crímenes para ocultar el terrorismo de Estado. Este es el México que sufren sus ciudadanos, éste es el país donde se criminaliza la protesta, donde desaparecen cientos de migrantes centroamericanos que intentan cruzarlo para llegar a EEUU en busca de una sobrevivencia que no encuentran en sus países de origen, en el que se permite la esclavitud de las maquilas, donde se amenaza y aniquila a periodistas y activistas sociales sean trabajadores urbanos, campesinos, estudiantes o defensores de los derechos humanos… donde hay tantos horrores cotidianos.

Pero el México luminoso no está derrotado: vive en las multitudinarias manifestaciones; vive en miles de protestas; vive en las Marchas; en las denuncias fundadas de personas e instituciones; vive en la solidaridad de “las patronas”, esas maravillosas mujeres del pueblito de Guadalupe que con su esfuerzo cotidiano palian las desventuras de los migrantes; vive en la curia comprometida; vive en los movimientos campesinos e indígenas; en los sindicalistas y políticos decentes; vive en los denunciantes valientes y veraces; vive en el ciudadanía honrada… el día que esos cauces de rebeldía, de coraje, de construcción, de dignidad confluyan en un torrente de libertad no hay quien pueda pararlo. Para decirlo con palabras de Allende: "Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor".  Esos fueron los torrentes que aquí, en el sur, horadaron las dictaduras y aún hoy horadan sus consecuencias.

Somos solidarios con las victimas  del horror, con sus familiares y amigos, con los que ahora son reprimidos por manifestar por ellos, somos solidarios con el México luminoso. Es un deber de humanidad y un elemental compromiso latinoamericano.

Montevideo, 17/11/14


¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
¡Verdad y justicia!

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos
Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU)
Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT)
Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM)
Federación Sindical Mundial _Coordinadora Uruguay
Proderechos
Servicio Paz y Justicia (SERPAJ)
Comisión Nacional de Organizaciones Sociales del Uruguay (CO.N.O.S.UR)

Uruguay por Ayotzinapa


lunes, 10 de noviembre de 2014

Presentación del libro "Sonidos y silencios. La música en la sociedad" de Rubén Olivera

Difundimos

Presentación del libro
Sonidos y silencios. La música en la sociedad
Rubén Olivera
Ediciones Tacuabé


Tapa: Maca - Corrección y armado: Nairí Aharonián

Ciudad de la Costa: SÁBADO 15 DE NOVIEMBRE – 21HS
Casa de la Cultura Comunitaria (calle Magallanes,
a metros de Av. Giannattasio, km 20.200 al norte, San José de Carrasco)
Presenta: Alexander Laluz - Actúan: Clara García & Viviana Ruíz
Organiza: Librería El Altillo (26826434- 095920404) - Entrada libre

Montevideo: jueves 20 de noviembre a las 19:30hs
Centro de Exposiciones Subte (Plaza del Entrevero)
Presenta: Alexander Laluz
Organiza: Librería Purpúrea (29029644) - Entrada libre

“Sonidos y silencios” es un programa radial nacido en Emisora del Sur, Radiodifusión Nacional Sodre, a partir de su reestructuración en 2006. La música instrumental y cantada, la voz hablada y el paisaje sonoro, constituyen el material para reflexionar con carácter didáctico y de divulgación sobre distintos aspectos relacionados con arte, cultura e identidad. En 2010 algunas de las locuciones se transcribieron y fueron publicadas por el semanario Brecha. En este libro se reúnen parte de esas transcripciones junto a una selección de artículos y desgrabaciones de charlas dadas por el autor.

Rubén Olivera es músico popular. Desde 1977 ejerce la docencia musical. Es cofundador del Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP-1983). Desde 1979 es miembro del equipo de trabajo de Ediciones Discográficas Ayuí/Tacuabé. Ha colaborado con artículos sobre música, cultura y derechos humanos en distintas publicaciones. Llevó adelante programas documentales sobre música en Tevé Ciudad. Tiene varios discos editados.

Proyecto seleccionado por Fondo Concursable para la Cultura – MEC – Contacto: rolivera@internet.com.uy
Apoyan: Casa de la Cultura Comunitaria - Centro de Exposiciones Subte - Radiodifusión Nacional
Ediciones Tacuabé S.R.L. 18 de Julio 1357 escritorio 502. Teléfono: 2902 55 52 / 2908 06 71 tacuabe@tacuabe.com

Inauguración Marca de la Resistencia - Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, Tierra Santa

Difundimos



Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, Tierra Santa.
Inauguración de Marca de la Resistencia,
Jueves 13 de Noviembre, 16 horas.

La resistencia a la dictadura la llevó adelante la mayoría del pueblo uruguayo y comprendió desde reacciones espontáneas hasta formas organizadas de lucha clandestina. De todo esto tiene que dar cuenta la ciudad.

En el año 2005 se creó la Asociación Civil  “Memoria de la Resistencia 27 de junio de1973 – 1 de marzo de 1985” con la finalidad de trabajar  sobre la recuperación de la memoria del pasado reciente y la resistencia a la dictadura cívico- militar.

Se conformó así, el  proyecto “Marcas de la Resistencia” con el aporte del Instituto de Diseño de   la  Facultad de Arquitectura de la Udelar. Hemos contado con el apoyo del PIT-CNT, del Instituto Cuesta Duarte,  del Ministerio  de Transporte y Obras Públicas y con la aprobación unánime de la Junta Departamental de Montevideo,  Finalmente, mediante convenio de  de la Asociación con  la Intendencia Municipal de Montevideo, se está llevando  adelante su  instalación y posterior   mantenimiento.

Los 29 lugares aprobados se reconocerán  a través de asientos, esferas aplanadas acompañados de una  placa circular que contiene la información del lugar a señalar.

El proyecto se fortalece  en el marco de un sistema comunicacional que habilita un recorrido, una página web,  materiales impresos  y sobre todo la apropiación de la Marca  por parte de los colectivos que  harán de estos fragmentos de la memoria el relato de la memoria ciudadana.

Montevideo cuenta en este momento con 26 Marcas instaladas de las 29 que se colocarán en lo que queda del año. Entre ellas se encuentra la que señala a la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, Tierra Santa, ubicada en 8 de Octubre y Estero Bellaco.

Este lugar-símbolo representa la resistencia solidaria de la Iglesia Católica,  que como otros ámbitos religiosos, brindaron apoyo amplio y generoso a quien lo necesitaba en tiempos de dictadura.

Con este señalamiento se abre la posibilidad de  desarrollar  el  testimonio  sobre esta comunidad que amparó a los necesitados de justicia, arropó a familiares de personas que requerían apoyo y confió en la labor social de quienes allí acudían.  

Todo esto engrandece esta casa y es tiempo de una mirada de reconocimiento a quienes cumplieron a cabalidad con su compromiso, ayer,  garantía de renovados compromisos hoy.

Invitamos a participar  a la inauguración de esta Marca de la Resistencia en la Parroquia Nuestra Señora  de los Dolores, Tierra Santa, el Jueves 13 de Noviembre a las 16 horas.

Asociación Civil  “Memoria de la Resistencia 27 de junio de1973 – 1 de marzo de 1985”

martes, 4 de noviembre de 2014

Festival Sonamos Latinoamérica

Difundimos.

No se pierdan la tercera edición del FESTIVAL SONAMOS LATINOAMÉRICA en Uruguay. 
El festival se inició en 2007 en Santa Fe, Argentina, y ya cuenta con sedes permanentes en Uruguay, Chile, Perú, Venezuela, Colombia, España e Italia.
Totalmente gestionado por sus artistas, el 5 de noviembre estará presentando su concierto anual en Sala Zitarrosa de Montevideo y el 6 de noviembre en Teatro Ateneo de la ciudad de Salto. Los esperamos!!
Agracecemos compartan la difusión.


jueves, 30 de octubre de 2014

Marca de la Memoria en Punta del Este. Lila y Claudio Epelbaum

Difundimos.

Marca de la Memoria en Punta del Este

Esta marca recuerda a los hermanos Claudio y Lila Epelbaum de nacionalidad argentina, secuestrados el 4 de noviembre de 1976 de las oficinas de Pluna en un operativo del Plan Cóndor mientras compraban los pasajes de regreso a su país. Fueron trasladados ilegalmente a Argentina y torturados en el centro clandestino de detención “El Banco”, los restos de Lila fueron hallados en el Cementerio de Avellaneda e identificados en mayo de este año, Claudio permanece desaparecido.



Carta contra el olvido - Hijos México

México: ¿Dónde están?
 Movilizaciones de solidaridad se han registrando en América latina para pedir que vuelvan con vida 43 estudiantes secuestrados en Iguala, Guerrero, en el sur de México, el 26 de septiembre pasado.
Las investigaciones preliminares indican que los responsables, la mayoría agentes de la policía, están bajo acusación de matar a balazos a seis personas, herir a 20 más y secuestrar a los 43 estudiantes, confesaron que los desaparecidos fueron asesinados, quemados y enterrados.
El sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, activista y defensor de los derechos humanos, señaló que “algunos testigos me han dicho que algunos estudiantes estaban vivos todavía, estaban heridos. A ellos, junto con los cuerpos de los muertos, los trasladaron en patrullas y los quemaron. Los pusieron en una pila con leña, les rociaron diésel y los quemaron”.
Carta contra el Olvido
México, 15 de octubre de 2014


A la sociedad mexicana (a los que quedan).
A quienes todavía tienen ojos para leer, a quienes están y creen que nunca serán desaparecidos, les queremos decir unas palabras. 

Somos H.I.J.O.S. México y esta vez, con la rabia de siempre, pero ya sin pesar ni vergüenza, nos referimos a ustedes en estos términos. Todas aquellas personas que hoy queden vivas y libres, todas aquellas personas que leen o escuchan esto con curiosidad y que no cuentan en su familia o amistades a alguien desaparecido, deben saberlo de una vez: ustedes siguen.

Es terriblemente simple: por décadas nuestras abuelas gritaron en las plazas, marcharon, repartieron volantes, se colgaron las fotos de sus hijos al pecho; las llamaron locas,  las amenazaron y las reprimieron. Mientras tanto, la inmensa mayoría del pueblo mexicano hacía una sola cosa: nada. Voltearon hacia otro lado; aprendieron la sonrisa sin memoria; compraron algún bien y siguieron en la ficción de una vida sin desaparecidos, porque “no eran suyos”. Después, dejaron crecer solos a sus hijas e hijos, sin pensar siquiera si esa piedrita incómoda en el zapato podría crecer. Hoy, con el dolor de los años, podemos decirles que se equivocaron: el horror ha vuelto y creció.

Somos hijos e hijas también de su olvido, habitantes de este país despedazado, al que estúpidamente amamos todavía, desde lo más profundo. Por eso somos hijos del enojo, la indignación y la rabia ante los hechos acontecidos en Tlatlaya, Estado de México y en Iguala, Guerrero; somos hijos del dolor en Acteal, El Bosque, El Quemado, Aguas Blancas y tantas otras. Nuestros padres son y fueron hombres y mujeres dignos y aguerridos que lucharon de distintas maneras porque este país fuera mejor. Nosotros somos la reivindicación de sus ideales y los mantendremos vivos siempre; porque pese a todo, nos oponemos al olvido. 

Pensamos que el horror había tocado nuestras vidas cuando estábamos por nacer, cuando usábamos pañales; pensamos que nuestra herida sería la de luchar contra el olvido de nuestro país, jamás contra las fuerzas que nuevamente arrebatan padres y madres de sus casas dejando más hijas e hijos en un abrazo vacío.

Si hoy, cuando nos siguen faltando y urge localizar a los 43 estudiantes desaparecidos; si hoy ustedes tienen la sensación de que pueden volver a mirar hacia otro lado; si tienen el oculto deseo de que todo vuelva a ser igual, si quieren que este episodio de horror pase y no atormente más sus pobres almas la próxima semana, sepan que esa es la señal inequívoca: el suelo ha empezado a desmoronarse precisamente bajo sus pies.

Somos el fantasma de las navidades futuras. Estamos aquí para recordarles un porvenir que quieren desconocer. Generaciones enteras de niños, niñas y jóvenes crecen hoy como un dolor en la raíz del miedo, construyendo un futuro que ustedes, desde ya, quieren olvidar. Pero nosotros no olvidamos. Y no perdonamos. Por suerte no somos los únicos.

Hoy, quizá como nunca antes, entendemos la motivación de nuestros padres y madres al elegir el camino que eligieron. Queremos que caiga este Estado en que todos los partidos y niveles son cómplices; queremos castigo a los responsables y queremos a nuestros compañeros vivos; queremos verdad y justicia. 

De lo hecho o dicho hasta ahora, nada nos calma ni nos hace sentido (salvo la rabia cruda, la gente en las calles). Losopinólogos deberían hacer más y opinar menos; los analistas deberían moverse antes de descalabrarse por el derrumbe de sus teorías. ¿De verdad creen que es suficiente? No esperen que les aplaudamos a sus funcionarios cuando salen a buscar desaparecidos por las calles como si se hubieran perdido en una tormenta; como si no supieran por dónde y por quiénes empezar a buscar. No esperen que el verbo “esclarecer” nos deje tranquilos, ni que sus renuncias aparezcan como actos de heroísmo: todo eso no es ni lo mínimo. No basta. Nuestro pueblo debe tener más autoestima. Los queremos vivos, queremos bien a sus familias; queremos tras las rejas a responsables y cómplices, y queremos que nunca más nadie tenga que llorar un desaparecido por motivos políticos, ni por ningún otro motivo. 

La herida en el corazón del país no podía ser más clara. Desaparecer estudiantes; desaparecer futuros profesores. Nuestros padres también estudiaron en Ayotzinapa, ¿es que a este país no le bastó con que ellos ya hayan dado su vida? Nosotros pagamos el precio para que esta sociedad transitara hacia un futuro mejor y aún así esta sociedad no lucha por merecerlo. ¿Quieren desaparecer nuestra memoria? No lo permitiremos. 

Es por esto que, en los albores de nuestros quince años de existencia, H.I.J.O.S. México anuncia que se replanteará su actuar, en honor a la memoria de nuestros padres y nuestras madres, y en honor a quienes aún hoy, ante todo, siguen luchando por un otro mundo mejor. Esa alegría que algunos admiraban se nos borró de golpe en Ayotzinapa; los colores que solemos usar se están quebrando entre nuestras muelas apretadas de dolor y rabia. Y no nos vengan a contar aquella historia de la alegría y la esperanza, porque también nosotros la inventamos, pero hoy sabe a poco y no basta.

Y lo hacemos esta vez por ellos, por ellas. Por Elín, por Juan Carlos, por Esther, por el Flaco, por Rafael, por Valentín, por Tomás, por Alicia. Por tantos y tantas que nos faltan, desde hace tanto. Lo hacemos esta vez también por los nuevos hijos, por las hermanas Alvarado, por Nadin, por Dianita, por Heber, por Janahuy, por las nietas de Luli. Lo hacemos también por nuestros hijos, los hijos de H.I.J.O.S., porque otra vez nos negamos a que crezcan en un país que no se merecen.
 
Si la sociedad mexicana no hace hoy lo extraordinario, cuando llegue el día en el que conozcan este dolor como propio, no nos pregunten ¿por qué no hacemos nada en la búsqueda de sus familiares?, sólo recuerden que llevamos décadas denunciando al terrorismo de Estado, que no es nuevo. Asuman su responsabilidad en la continuidad de las desapariciones forzadas en este país lleno de impunidad, simulación y corrupción. Sabemos que hay muchas personas, maravillosas y valientes, que ponen cada día su trabajo y corazón para detener el horror. Lo reconocemos y agradecemos, pero es urgente que nos demos cuenta de que no está siendo suficiente. 
Sentimos no tener hoy palabras más hermosas, se nos están acabando; nos las quitaron cuando nos quitaron a 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, como nos quitaron a nuestras madres y padres, como ha sucedido en los últimos 45 años que ustedes, los sin dolor, no quieren ver.

Hacemos un llamado a la sociedad civil de todo México, de América Latina y del mundo entero a solidarizarse urgentemente con el pueblo del cual formamos parte. Esperamos en consecuencia que este llamado que hacemos -que no es como tantos otros que hemos hecho- haga eco. Deseamos y confiamos en que habrá una reacción a este grito que no hacemos nosotros, sino todo el pueblo digno de México y que ahora replicamos. Repudien a los gobernantes de este Estado asesino a donde quiera que vayan, exijan a los gobiernos de los demás países romper relaciones con ellos hasta que se presente con vida a los 43 compañeros normalistas desaparecidos, así como a las decenas de miles de mexicanos que se encuentran también desaparecidos. Queremos justicia y si el Estado no la provee, es el responsable directo del terrorismo en que estamos inmersos. Ayúdennos a condenarlos como humanidad, porque los desaparecidos nos faltan a todos, desde siempre y como nunca. 


Hoy más que nunca: no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Juicio y castigo a los culpables y sus cómplices.
¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!